Factores que favorecen o inhiben la Creatividad
Factores que influyen en la
v Factores Cognitivos. Son aquellos que se relacionan con la captación y elaboración de la información. Los procesos cognitivos que se dan en el acto creativo tienen ciertas características, a saber, la percepción, es el proceso de captación de la información, tanto en el ámbito externo, como en el ámbito interno.
v Factores Afectivos. En cuanto a los factores afectivos que influyen en la creatividad, se distinguen algunos elementos que aparecen como centrales para la movilización del potencial creativo como apertura a la experiencia, tolerancia a la ambigüedad, autoestima positiva, voluntad de obra, motivación a crear.
v Factores Ambientales. Son las condiciones, terreno o clima que facilitan el desarrollo y la actualización del potencial creativo. Aun cuando se puede ser creativo en un ambiente desfavorable, la creatividad puede ser estimulada por medio de la configuración favorable del ambiente físico y social. En general, los autores plantean la necesidad de que un ambiente favorable entregue: confianza, seguridad y una valoración de las diferencias individuales.
Se ha observado que un ambiente social empático, auténtico, congruente y aceptador, permite al individuo explorar en el mundo simbólico, arriesgarse, comprometerse y perder el temor a cometer errores.
Algunos de los factores de la creatividad que desgrana Marina son:
- Una perseverancia activa.
Ustedes ya saben lo que dijo Picasso sobre el tesón –parece que el malagueño no dijo otra cosa-, así que para variar citaremos a Newton. Cuando le preguntaron por la inspiración para sus teorías, no evocó un coro de musas arremolinándose en torno a su cama, sino que zanjó la cuestión con el imponente Nocte dieque incubando. En román paladino, “dándole vueltas día y noche”.
- Una memoria creadora.
Es importante ahondar en el concepto de memoria y ‘desaprender’ que atañe a la repetición, puesto que también es innovación. No se puede crear sin tener muchos conocimientos, un banco de datos bien nutrido. Hablaríamos de una memoria ‘activa’, con miles de datos almacenados y listos para ser utilizados en la búsqueda de soluciones. Un buen entrenamiento puede ser preguntarse “Y esto, ¿para qué podría servirme?”. Asociar a los objetos de siempre nuevas utilidades es una habilidad creativa.
- Operaciones mentales flexibles y rápidas.
Relacionar, combinar, extrapolar, introducir variables, anticipar consecuencias, inventar modelos, hacer preguntas, son actividades de búsqueda, e involucran un complejo proceso de tanteo. Marina cita el método del muy prolífico Beethoven para ilustrar cómo podemos mejorar nuestra mesa de operaciones mentales. El compositor dijo: “Llevo las ideas conmigo durante mucho tiempo, antes de escribirlas. Cambio muchas cosas, descarto otras, y ensayo una y otra vez hasta que estoy satisfecho; entonces comienzo a elaborar la obra en mi cabeza”. Cuando estas operaciones se automatizan, la creación parece espontánea y simple –aunque no lo sea ni tenga por qué serlo-.
- Un proyecto creador: la huida sistemática de la rutina
Ser ocurrente no es complicado. Todos sabemos abrir la boca y decir lo primero que se nos pasa por la cabeza sobre un tema –y esta es, de hecho, una actividad liberadora y saludable-. Lo difícil es saber cuáles son las buenas ideas y cuáles son tonterías. Desarrollar el criterio es una tarea esencial para mejorar nuestra actividad creadora. Construir, omitir, corregir y probar.
Así mismo, se da una contra parte de estos factores favorecedores, pues la influencia no siempre es buena, por tanto, en el siguiente video se explican más a fondo un contraste entre ambos factores creativos y que tipo de creatividad desarrollan en el individuo.

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